Actualidad mundial
Guerra y terror en el Sahara Grandes potencias desestabilizan región en pos de sus intereses
Ramón Arturo Guerrero. Amigo del Hogar, marzo 2013
“Ir a la guerra para liberar a un pueblo de un agresor exterior es algo noble. Pero ir a la guerra para defender los intereses de Estados Unidos, ir a la guerra para defender los intereses de grandes compañías como Areva, ir a la guerra para apoderarse de minas de oro, eso no es nada noble y convierte a nuestros países en países agresores y delincuentes”. Laurent Louis, diputado independiente ante el Parlamento belga, 17 de enero de 2013
Malí se resquebraja
M
ali, extenso y desértico país de África Occidental sin salida al mar una vez elogiado por su estabilidad, entró en un periodo de turbulencia el 10 de enero pasado cuando 1,200 rebeldes islámicos capturaron la población central de Konna, amenazando con marchar hasta la capital Bamako. El presidente Dioncounda Traore pidio ayuda a Francia, la antigua metrópoli de Mali y principal inversionista en el país que, ni tarda ni perezosa comenzó a enviar tropas y suministros en apoyo del vapuleado ejército maliense. El Presidente Francois Hollande informó al día siguiente la la magnitud de la intervención francesa. El mandatario galo explicó que el objetivo era “luchar contra los varios fundamentalistas islámicos que han tomado el control del norte de Malí”. La Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO/ECOWAS), el grupo regional de 15 países de tildado por algunos observadores de “club de tiranos”, expresó rápidamente su apoyo a la intervención extranjera. De la OTAN ni se diga. Todos los aliados de Francia, en particular Reino Unido, Alemania, Italia y España, y con cierta reticencia al comienzo Estados Unidos, dijeron que Francia estaba haciendo lo correcto y que respaldarían la acción sin enviar tropas, pero ofreciendo transporte y entrenamiento. El Pentágono reveló que un avión C-17 había transportado soldados y equipos franceses. Pulse leer más para ver el resto del artículo