Bernabé Lagrule, coach de fitness y salud, dice que ada inicio de año millones de personas repiten la misma frase: “Este es mi año.”
La mayoría de las personas tiene una lista mental de cambios urgentes cada principio de año: bajar de peso, entrenar, comer mejor, dormir más, “cuidarse”. Sin embargo, pocas semanas después, la promesa se diluye, no por falta de voluntad, sino por una comprensión equivocada de cómo funciona el cambio humano. Fracasas.
Bernabé Lagrule, coach de entrenamiento de fuerza y salud integral, dice que ve este patrón repetirse durante años de personas inteligentes, capaces, trabajadoras, que fracasan no porque no puedan, sino porque intentan cambiar su vida desde la emoción, no desde la estructura.
“El problema no es la meta, es el punto de partida”, dice Lagrule. La mayoría de las metas de salud nacen desde el deseo, no desde la identidad. Se quiere un resultado, un cuerpo, una talla, una energía, sin preguntarse quién debe ser la persona capaz de sostener ese resultado cuando la motivación desaparece.
“El error está en pensar que el cambio es un evento extraordinario, cuando en realidad es un proceso silencioso y repetitivo. El cuerpo no responde a discursos inspiradores; responde a hábitos diarios, incluso en los días incómodos”.
El espejismo del “todo o nada”
El CEO de BL Performance explica que otro factor frecuente de fracaso es el enfoque extremo, las dietas rígidas, entrenamientos extenuantes y reglas imposibles.
“Esto no es disciplina, es autoexigencia mal dirigida. El cuerpo se fatiga, la mente se rebela y el abandono se convierte en alivio. Porque la salud no se construye castigándose, sino aprendiendo a ser constante sin violencia interna”.
El cambio real no ocurre cuando alguien lo hace perfecto durante dos semanas, sino cuando aprende a volver después de fallar sin destruirse emocionalmente.
Metas sin sistema: una fórmula para el abandono
Decir “quiero estar saludable” no es un plan. Es una intención. Sin un sistema que contemple los días sin ganas, los errores, el cansancio y la vida real, la meta depende del estado de ánimo. Y el estado de ánimo no es una base sólida para construir nada duradero.
Las personas que logran cambios sostenibles no son más disciplinadas; son más estratégicas. No dependen de la fuerza de voluntad, dependen de estructuras simples que se repiten, dice Bernabé Lagrule.
El verdadero compromiso con la salud no se mide por la intensidad del inicio, sino por la capacidad de permanecer cuando el entusiasmo se apaga. No se trata de empezar fuerte, sino de no desaparecer.
La salud no es un objetivo anual ni una moda de temporada, es una práctica diaria de respeto propio. Cuando se entiende eso, las metas dejan de fracasar, porque ya no dependen de un “este es mi año”, sino de un “esto es quien soy”, enfatiza Lagrule.

